5 jul 2012

VERDADES DEL CAOZ: ¿Quieres ser luchador?


En mi vida como luchador he visto pasar cientos de prospectos de luchadores por el ring, muy pocos lo consiguieron pero las anécdotas, enseñanzas y experiencias quedarán siempre en mi mente. Entonces hoy se me dio la gana de compartirles estas experiencias divididas en 6 puntos, que seguro ni los “grandes sabelotodo” de la lucha libre lo conocen:

1.       Te Reto!! Entrenaré y te haré puré!!… (Facebook post)
Haciendo estadísticas reales, según una década de experiencia, de cada 100 personas que lanzan retos por internet o amenazan con ir a entrenar para llegar a ser campeones, en el mejor de los casos sólo 10 cumplen con ir. De esos 10, la mitad no regresa al entrenamiento siguiente porque sienten que les duele hasta las pestañas. De esos 5 que quedan, todos tienen las ganas pero sólo 2 tienen realmente condiciones, actitud de ganador y la disciplina para conseguirlo. De esos 2 no es seguro que ninguno tenga la perseverancia necesaria para esperar el momento de dar el gran salto.
Los que llegan a entrenar sin tanto show, con perfil bajo, humildad, son los que más lejos han llegado.

2.       El talento NO lo es todo
He visto gente muy talentosa tanto en el ring como fuera de él, pero eso no es suficiente. Si no te acompañan otras virtudes como la tolerancia, la responsabilidad, la buena disposición, el trabajo en equipo, difícilmente alguna empresa o promotor considere siquiera trabajar contigo por más que seas un manantial de virtudes en el ring. Hay luchadores excepcionales pero que nadie quiere trabajar con ellos por ser muy conflictivos, problemáticos, irresponsables, de vicios reprobables, etc… incluso por estas tierras!!!

3.       El factor X
Los gringos le dicen “The IT factor”. Puedes ser el hdp más atlético y avezado del mundo, tener un cuerpo digno de un espartano, pero si no tienes ese “algo”, difícil de explicar, que conecte con el público, estás perdido en la lucha libre. Muchos han probado maneras de entrenar este punto pero yo soy de los que piensa que a pesar que son buenos los ejercicios para desarrollar este punto, básicamente con eso se nace.
Y claro, hay de todo, desde personas muy tímidas en su día a día que en la lucha libre se convierten en otras personas como el caso contrario que personas muy desenvueltas y talentosas en los entrenamientos que cuando ven reflectores, cámaras o público se nublan totalmente.

4.       Videos y TV
Acá hay 2 puntos importantes: A y B

A. Mientras aun no tienes el conocimiento de lo que es ser un luchador profesional, todo lo que ves en TV y lo hayas imitado NO CUENTA como “experiencia” de luchador. Algunos piensan que porque imitaron una DDT con sus amigos en un colchón ya cuenta eso como experiencia de saber luchar. No hay nada más falso y absurdo. Hay toda una preparación física, atlética y mental que primero deben cumplir para recién empezar con sus primeros pasos en la lucha libre.

B. Si tienes condiciones deportivas pero NO ves regularmente ni nunca has visto (hay casos) lucha libre profesional por TV o videos, tu desarrollo será bastante complicado.
Más allá del estrictamente atlético, la lucha libre tiene una dinámica que involucra timing, psicología, comedia y drama, todo esto lo puedes ver en ligas clase mundial. Así también, como luchador siempre querrás observar reportorios de luchadores internacionales de élite, tomar referencias de tendencias mundiales, etc. Sin videos, te estancarás en este punto. Además, del tema de cultura de lucha libre que como mínimo para no quedar mal en una conversación entre luchadores internacionales deberías saber al menos algo de cómo van las cosas en las principales ligas de EEUU, Japón y México.


5.       RESPETO
Desde el día 1 que empiezas a entrenar el respeto a la lucha libre profesional debes tenerlo tatuado en el pellejo. Respetar esto va desde NO practicarlo con gente “sin entrenamiento” (como tus amigos) ni en lugares no profesionales (como en un parque público o escuela). Sólo para compartirles, hace muchos años si un luchador se enteraba que te habían visto practicando a un alumno en la calle, o siquiera fanfarroneándole a alguien que eres luchador, en el sgte entrenamiento le daban la paliza de su vida hasta dejarlo sin fuerzas ni para levantarse.
Super Zeta cada que viene a Perú y va a la academia siempre resalta que él es fiel testigo que en mercados como en México, el no saludar a todos en el camerino puede costarte que te den en el ring la paliza de tu vida sin darte mayores explicaciones. Esto lo pude ver cuando en el pasado Reyes de la Lucha Libre alguien entró al camerino y no saludó a Ricky Marvin, este lo llevó a un costado y le hizo saber su enojo enérgicamente (momento tenso).
Ya bastante tenemos con que muchos desprecien este deporte espectáculo como para que nosotros mismos que damos la vida por esto no lo respetemos con toda nuestra fuerza.

6.       RENDIRSE JAMÁS!
Bajar los brazos no es una opción por ningún motivo. A veces a algunos les cuesta más que a otros aprender pero la perseverancia da los frutos. He visto casos que han entrenado años de años, viendo a todas sus promociones de turno “debutar” y ellos no, pero debido a su tenacidad lo lograron y así el resultado se disfruta más!
Algunas personas también ante las críticas sucumben. Hay críticas muy malintencionadas a veces pero incluso de esas lo importante es tomarlas con humildad, sacarlas provecho y convertirlas en algo positivo porque posiblemente nos haga saber qué debemos mejorar y trabajar. Cuando recién yo estaba entrenando había un luchador “antiguo” y “malero”, le llamaré “Pepito”. Un día yo andaba entrenando con un luchador de su misma trayectoria con el que tenía una buena relación, pero este Pepito intervino en el ring parando todo. Se subió a decirme que a él le parecía que yo al costado de su compañero, lucía como una basura (por no decir m…) que yo ni siquiera debería trabajar con él porque no era mi lugar, “tienes que volver a nacer hijo…” recuerdo que dijo al final No contento me hizo trabajar con él para tener excusa de darme una pateadera sin motivos, me pateó la cara y me descolocó la mandíbula.
Les juro que ese día, ese momento, fue un punto de quiebre en mi carrera porque sentía que me hervía la sangre por lo que había pasado y lo que me había dicho y me daban muchas más ganas de seguir trabajando y callarle la boca. Ahora, cuando recuerdo ya no me da bronca, más bien creo que agradezco a que eso me haya pasado porque no se si es que sin eso hubiese tenido la pólvora suficiente para decidirme a ser luchador profesional y tomarlo con toda la seriedad del caso.

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